dimarts, 9 de juny del 2009

El marxismo, filosofar praxeológico.

"La causa vencedora place a los dioses. La vencida, a Catón"

Marcus Porcius Cato Uticensis ( 95 ane –46 ane).

En la imagen: "La muerte de Catón de Utica", pintado por Guillaume Guillon Lethière en 1795. Museo del Hermitage Museum, San Petersburgo, Russia


Notas de Joaquín Miras a propósito del artículo de Costanzo Preve "Sobre el concepto de comunismo" : http://lallibertatdelsantics.blogspot.com/2009/06/sobre-el-concepto-de-comunismo.html

Queridos amigos:

tal como me pedís, os voy a dar mi opinión sobre el texto de Costanzo Preve a partir de la lectura que hice el mismo el día en que me llegó, porque estoy en periodo de exámenes, como cualquier quisque que trabaje en un IES. Es por lo tanto, seguramente, una opinión la mía poco matizada y discutible, y además, me ha salido, para colmo, larga.

Preve revela ser un verdadero estudioso. Sabe mucha buena filología filosófica. Y lo que explica sobre la tradición idealista y sobre la pertenencia de nuestro pensamiento, el marxismo, a la misma -lo que explica de Fichte, lo que dice sobre el gran Feuerbach, o sobre Hegel, tan mal leído en su cuaderno de Kreuznach por Marx, donde Marx adopta un esquema liberal y el estado pasa a ser una sobrestructura de la sociedad burguesa- es muy bueno. Me hubiese gustado que defendiese el papel que en esa línea desempeña la categoría "experiencia", que fue tan terriblemente combatida durante la década de los sesenta y los setenta, tal como apostilla, por ejemplo, en su inteligente introducción al libro de Raymond Williams La ciudad y el campo, la traductora argentina Beatriz Sarlo. Deseo dejar constancia aquí de las escuelas que ella pasa por alto enumerar, elegantemente, y que arremetieron contra la categoría “experiencia” , sin cuya puesta en valor no cabe la “democracia” ni la “soberanía”.Fueron los estructuralismos, las teorías de la alienación, los cientifismos positivistas agazapados en el marxismo, cuando el positivismo ya no existía en ninguna parte –nada que ver con el neopositivismo- que dieron esos “cientifismos marxistas”. Pues la experiencia es una categoría fundamental en la corriente idealista, y por eso lo es también en Marx -la praxis desarrolla un saber praxeológico, experiencial, que se hace “consciencia” del sujeto; “experiencia” es una palabra no usada por Kant, que yo sepa, pero ahí queda su Qué es la Ilustración, donde la madurez del pensamiento fundamental al que Kant denomina "entendimiento" y que no es teorético, por lo tanto, no es el saber epistémico, sino el praxeológico que se adquiere por la practica deliberativa y la actividad "ten la audacia de pensar"...me he ido, disculpas..- Estábamos en que es inherente a la praxis un pensamiento práxico, interior a la acción, director de la acción -alimentado según principios: el Humanismo: libertad, universalidad, igualdad, enmarcado en una cultura material a su vez fruto de la propia praxis objetivada...-, pensamiento que, una vez ejecutada la acción, se vuelve sobre la misma, enriquecido por la nueva experiencia acumulada, como saber segundo reflexivo sobre la actividad, o sea como filosofar: como filosofar sobre la praxis o filosofar praxeológico...El Manifiesto, Labriola también citado por Preve, Sorel, tan justamente reivindicado, Gramsci, ese coloso, que está en esa traditio por Marx, por Labriola, por Hegel, por Croce -el hegeliano- por Gentile, el hegeliano... Porque quiero recalcarlo, el pensamiento que estudia el idealismo es el pensamiento que es interno a la actividad. El principal idealista, padre de esta corriente es, por lo tanto Aristóteles, cuya reflexión sobre la actividad humana, hecha en varios de los libros que componen la Metafísica –ciertamente, también en la Ética-, es la piedra angular, y es muy bien conocido por Hegel y por todos ellos: para hacer algo, debemos tener un fin o causa final definida en la mente: pensamiento. Debemos haber sabido elegir intelectualmente los instrumentos y medios adecuados para actuar, pensamiento; debemos dominar los conocimientos que permiten su uso, pensamiento, y debemos saber dirigir nuestros músculos según esquemas intelectivos de movimiento adecuados. El yo que actúa es la causa eficiente, y la causa final, pero también el creador de la causa formal…Ese es el pensamiento que se objetiva, que produce, que es praxis y que interesa al idealismo: el que guía la ενεργεια, a la fuerza o energía. El “otro” el que se suele creer que es el objeto intelectual propio del idealismo es en realidad –nuevamente-, teoría de elites liberal positivista: un hombre sabio -un CC muy sabio, un secretario general sapientísimo, o, en su defecto y alternativamente, un genio de la ciencia, un poco chaveta, algo así como Jerry Lewis haciendo de Einstein - paren una idea; hay que bajarla desde el Sinahí a las masas. Se escribe un grueso libro, una hermosa tragedia, una película maravillosa o unas tesis congresuales divinas. Las masas iluminadas ven la luz. El mundo cambia a base de grandes sabios y grandes revelaciones, de esas grandes revelaciones impresas en gruesos volúmenes en octavo –o en “papers”-. En ese modelo, la “base material”, la sociedad, funciona sin ideas. Las “estructuras” económicas y sociales se reproducen y se sostienen sin participación alguna de las ideas –“estructura” es muy útil para no tener que pensar en millones de seres humanos, con su cabeza sobre los hombros, y su alma en su almario, sus expectativas de vida, sus deseos, sus proyectos, sus esperanzas, todo ello en sus cabezas… que contraen relaciones entre sí y actúan-, porque las ideas se generan y proceden de “fuera” y de “encima” de las estructuras: de las sobrestructuras ...ahí sí, en ese modelo, las “sobrestructuras” externas a las bases económico sociales cambian a las bases... en “última instancia” o “en primera instancia” Pero eso ¿qué tiene que ver con el idealismo, interesado en el pensamiento/ saber interno de la praxis, previo a la praxis, sin el que la praxis no es posible, generador de praxis, de toda actividad posible e imaginable, la cual es imposible sin él, tanto la pasada, la presente, la futura y la pensada en el seno de nuestros más profundos pensamientos. Es decir, con el pensamiento/saber que anida en la cabeza de todo ser humano, que orienta sus actos hacia fines y que organiza los actos que se dirigen hacia esos fines?. Para el idealismo, el pensamiento fundamental es “este otro”. Y los gruesos tomos son “organicidades” del mismo, y ya paso a utilizar un vocabulario conocido. Pensamiento orgánico: no orgánico de una base que no piensa, sino orgánico de otro pensamiento que es pensar para hacer la vida, imaginando acciones y resultados; experimentar las consecuencias de las acciones decididas, reflexionar sobre la experiencia e imaginar nuevas posibilidades –o imaginar la imposibilidad de nada nuevo, imaginar ser un impotente derrotado-.Orgánico: aportando reflexión de carácter más general… sobre la realidad más concreta: tener en cuenta la experiencia de todos los explotados activos –general- de…éste concreto, singular, irrepetible como todos, momento histórico –de lo abstracto a lo concreto (“Las tesis teóricas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador. del mundo [no son sobrestructurales]. No son sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos [singularidad concreta reiterada tres veces]”. Excuso la citación. Poco antes, la pareja de idealistas productores de este texto han escrito: “los comunistas (.) no proclaman principios especiales a los que quisieran amoldar el movimiento proletario [no proclaman principios externos y distintos al pensamiento promotor/ surgido como experiencia del seno del hacer. Externos: o sea, sobrestructurales] (.) destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado [elaboración generalización, abstracción analítica de la experiencia común… de una totalidad concreta singular: el movimiento “éste”. “Este”: deixis, ese movimiento de ahí fuera, ahora, el de ahora; o sea, el nuestro, el que constituimos nosotros; nosotros como sujeto y objeto de reflexión.

Si yo tuviera necesidad de ganar unas oposiciones y necesitara parecer original, a partir de estas frases escritas, podría ponerme a retorcer un poco el hilo del discurso, y me saldría algo así como: “ese de ahí fuera que siendo un en sí es un no ser en sí, porque es un sujeto que es yo…” etc. Y da Hegel y sus “…omnia loci terribile dictu” [todos los lugares terribles de nombrar]. Sin embargo, el núcleo intelectivo de la elaboración especulativa es racional, es más, es de sentido común, experiencial. Pero si cogemos el lío de la madeja por la otra punta, y lo devanamos, ese discurso da El Manifiesto. Da Gramsci

¿Y si no hay movimiento; si no existe un nosotros, si no existe un sujeto?. Joan lo responde en su presentación de las jornadas del día 6 de junio. Entre tanto aquí seguimos:Victrix causa diis placuit; sed victa, Catone (Farsalia, libro ll) [con una pequeña licencia en la traducción del tiempo verbal, significa: La causa vencedora place a los dioses. La vencida, a Catón]

Preve combate a Althuser, y a los cientifistas, es decir a los que confunden el estatuto epistemológico de la ciencia y están dispuestos a llamar ciencia a cualquier cosa -a cualquier tipo de pensamiento y creen dignificar así la cosa denominada-. Critica a la Grasa, y creo, a ¿Colletti?, etc. pero creo que -y en esto al igual que nuestro gran amigo fallecido Labica, tal como Preve dice y creo que acierta- sigue sosteniendo una noción fuerte de la "ruptura epistemológica" -Labica la sostiene en su marxismo, muy culto, cuando intenta definir qué es la filosofía de Marx, tras la aceptación tácita de la noción de ruptura epistemológica, puesta para toda la obra de Marx, no solo para EL Capital, -Le statut marxiste de la philosophie-, pero la suspende, sin embargo, cuando analiza historia: si se la aplicase a Robespierre, por ejemplo, éste quedaría fulminado por retrógrado, reaccionario, etc, pero no es así-. ¿Pero cómo opera esto en Preve? ¿Hay un Marx de1848 y uno de 1867; no lo hay?. Preve sitúa que hubo un Marx, al comienzo, idealista, y tiene el buen gusto intelectual de reivindicarlo, como vemos, y no lo echa al estercolero. Y luego Preve señala que hay otro Marx distinto, posterior, que hace ciencia, y también lo reivindica. Propone que se haga una síntesis -ontología, creo que la síntesis se la encomienda a la ontología-. Y acepta una contraposición, de etapas de pensamiento. Preve es, por cierto muy agudo, cuando dice que Marx dejó muchas cosas abiertas –p.e., el último Marx se mete en la antropología, ya no ve al homo oeconomicus como el desideratum antropológico de la historia, los "cuadernos etnológicos que conocemos por Lawrence Krader"... y hay muchas otras cosas..... Respecto de Preve, acabo de ser mezquino; Preve no es solo muy agudo aquí. El texto de Preve es, todo él, muy agudo-, pero Preve confronta dos "estilos" de pensar caracterizados respectivamente por la praxeología y la ciencia... ¿existe tal el enfrentamiento? Si se opone praxis y ciencia, pensamiento común frente a científico se cae en la interpretación de la ciencia propia del viejo positivismo y la teoría de elites, el sacerdocio de los sabios, (cuyas recetas nos llevan de crisis en crisis -económicas-, pero dejémonos de sarcasmos) ¿era esa la interpretación de Marx? En los "libros gordos" económicos de Marx, publicados, Marx denomina su trabajo "CRÍTICA": Contribución a la crítica... El capital, crítica de la economía política. La crítica es un viejo género literario idealista y romántico. Idealista, desde las dos críticas de Kant –la Ilustración toda es, fundamentalmente, crítica…- , más alejadas por su corte a la crítica del XlX, contra el cristianismo etc: recordemos todos los pensadores que Marx "ajusticia" con esa espada de ángel vengador, tan suya –un pelín excesiva- como miembros de la "crítica de la crítica crítica",en la Sagrada Familia –pobre Szeliga-, y también en la Ideología Alemana...allí él se dedica "a hacer crítica sin contemplaciones" asumiendo en primera persona el programa que le había expuesto en una carta a Ruge, -tomo 5, OME; en una carta que es muy hegelianota, pero en “clave clara”, de por esas fechas - , y sigue con la traditio idealista de la crítica. En 1850 y 60 Marx cree que no es la filosofía "enemiga" -hay que andarse con cuidado, como indica Preve- el pensamiento central del enemigo; el pensamiento a criticar, sino una escuela de pensamiento escocesa dedicada a la reflexión económica de índole teorética: la economía política. Y según el esquema tradicional, Marx la critica. Hace buena ciencia, pero su finalidad es refutar, criticar, una escuela propagandista del enemigo, no estatuir un pensamiento más firme, más sólido, más fuerte que el praxeológico, desde donde dirigir la lucha de masas. Si así hubiese sido, si esa hubiese sido la opción de Marx, en ese caso, necesitaríamos una élite o estado mayor, capaz de leer El Capital -y..etc- que gobernase a los muchos, y que definiera desde el análisis económico, y demás ciencias sociales, la estrategia política; pero lo imposible, con esa teoría de elites sería la noción de democracia: que todos podemos deliberar. Y la de soberanía popular

Respecto de la relación de la ciencia y la praxeología filosófica, creo que hay que añadir algo ¿qué papel desempeña la ciencia?; en el plano político base, "aprioristico" fundamental, ninguna...si se está por la democracia; quiero decir, la ciencia no puede sustituir la deliberación y la acción democrática. Otra cosa es que desde la deliberación pública percibamos la necesidad de tener un p.e. aparato sanitario y lo legislemos, y pongamos en manos de especialistas, claro (este no es un buen ejemplo; ahora trato de poner otro que creo, es muy claro, el caso Wolfang Harich). Pero si la especialización teorética fuese imprescindible para la política... sólo los "sabios" podrían hacer política: teoría de elites positivista. ¿No necesitamos información procedente de la investigación? Sí, pero dentro de la deliberación pública y teniendo en cuenta que esa información puede dar para articular soluciones indefinidas, esto incluye también a las todavía no definidas ni pensadas, y toca al ciudadano y no al científico definirlas. Deliberación pública: el que sabe algo que lo exponga y convenza -si es que hay publicidad, es decir espacio de libre comunicación entre ciudadanos: no lo hay-. Hasta aquí, Kant Qué es la Ilustración -que no trata de la ciencia, sí de la ilustración-. Un ejemplo: la crisis ecológica. La investigación dió resultados escalofriantes ya para 1973 : informes del club de Roma que yo conocí gracias a Sacristán. Formas de uso posibles de esos materiales ( a parte de las del capitalismo y los partidos de izquierda, que la ignoraron: incluso los ecolos): Harich volvía a la senda trillada de una elite cultivada pero despótica que sí los entendería e impondría medidas dictatoriales desde el estado -ingeniería social- sobre la sociedad. Nada se ha avanzado. Creo por el contrario que la única medida sensata, posible, con consecuencias reales, es -sería- cambiar la forma de vida, la cultura de vida... eso no se puede imponer de forma ingenieril -desde"fuera", como saber lúcido sobre/ contra los “ignaros”-. Crear una nueva cultura material, cosa difícil -la humanidad lo ha hecho en varias ocasiones, la última nos ha pasado por encima- solo puede ser realizado entre todos. Como lo prueba la necesidad de la propaganda sobre los modos “correctos” de vida, los anuncios, sobre lo que es “prestigioso” consumir, etc., la necesidad del continuo mensaje audiovisual, tan ferozmente normativo en lo que hace a modos de vida y diversión, como forma de que entre todos, mantengamos y reproduzcamos esta cultura actual, imprescindible para el capitalismo. Se necesita que el saber científico sea llevado como “crítica” a la deliberación política. Y entonces, que los más discutan y elijan su alternativa. Me explicaron -no sé si es verdad- que en un hotel "muy exclusivo" para gentes “muy selectas” –es decir, gentes corrientes como las demás pero con mucho dinero-, esas gentes expresaban su saber de la crisis ecológica y decían que: somos demasiados en este planeta. Y que lo decían con manifiesto desprecio hacia la vida de miles de millones de "miserables"; una medida posible sería tratar de diezmar la población mundial para permitir a algunos vivir en su lujo consumista...la ciencia es neutra respecto de las alternativas o como decía MS, con la ley de la palanca se puede hacer, indistintamente, un gato o una grúa. Por cierto que el uso de la ciencia por parte de Marx, me da la impresión, era mucho más "tan solo" crítica como hubiera podido serlo para Lucrecio o Epicuro –o Aristóteles-: en la antigüedad, como nos ha contado Pierre Hadot, la ciencia servía para liberar el alma humana del temor a los dioses; los pocos ingenios técnicos de la antigüedad los crearon los tecnites, no los científicos y por eso Benjamin Farrington decía que la ciencia era aristocrática -peyorativo-: no estoy de acuerdo. Creo que Marx tampoco: su tesis doctoral. Volviendo a sus textos de crítica económica, Marx hace allí ciencia para elaborar su crítica y combatir el poder de persuasión del discurso de la escuela llamada "la economía política".Él tenía mucha más confianza que nosotros en el resultado del capitalismo. Es, creo, imposible, que él hubiese dicho "socialismo o barbarie" ni que hubiese pensado en la posibilidad de implosión del equilibrio natural que permite la existencia de la especie. No creo que él viese la necesidad de hacer prognosis científica de los efectos reales de la industria capitalista sobre la naturaleza –por ejemplo- debido a los peligros objetivos en parte ocultos – en parte- que estos podrían implicar para la humanidad. Y de hecho la incorporación de la ciencia y la técnica de forma directa a la producción masiva -y sus resultados y consecuencias en el deterioro de los equilibrios de los sistemas naturales de cuya preservación depende la existencia de nuestra especie- es del último tercio del XlX, con la química industrial y todo eso. Así que la necesidad de medir científicamente las consecuencias de la tecnociencia sobre la naturaleza es algo reciente -sin negar anteriores crisis ecológicas consecuencia de la mano del hombre: deforestaciones, tierra esterilizada por cultivo intensivo, etc- Por eso, me parece que Marx no se planteó la necesidad de introducir los resultados de las investigaciones científicas en el debate público con el fin de señalar problemas "reales" -cómo decirlo-: creer que el capitalismo es justo y benéfico -por resumir de alguna manera las ideas de la escuela escocesa- y combatir críticamente esa creencia, es algo distinto de señalar un "esto" real, objetivo, propio de la materialidad de la dinámica histórica, e interpelar sobre su peligro: se alteran los ecosistemas de forma peligrosa, se pierden especies, etc. Pero , vuelvo al modelo Preve a partir del ejemplo del caso Harich: enfrentar ciencia y praxeología da cosas malas. Teoría de elites

No sé si me doy a entender y tampoco sé si os parece que lo que escribo está en relación con lo que dice Preve (a parte, de la opinión que os merezca lo que escribo).

Permitidme, para ir acabando, volver al asunto del pensamiento común praxeológico, a la experiencia, y referirme brevemente al tema de debate de la dialéctica. La palabra “dialéctica”, muy discutida, en el uso actual se refiere al cambio histórico del orden social humano –no pretendo negar la historicidad de la naturaleza, las eras geológicas, la evolución de las especies vivas, etc., solo pretendo acotar el ámbito al que me refiero, porque ya es bastante berenjenal el jardín en el que ando metido- . Antes de continuar, aviso –lo vais a advertir de inmediato, además,- que, consiguientemente, estamos volviendo sobre el mismo asunto del cambio histórico que he tratado anteriormente, cuando cité El Manifiesto y me referí al estatuto del pensamiento que orienta la actividad humana. Precisamente, lo mismo que antes, mi objeción se abre cuando se reflexiona sobre el estatuto epistemológico del saber humano que registra la dialéctica histórica, es decir el cambio histórico y da cuanta de ella. Se parte del intento de sustituir las nociones intuitivas de Marx según las cuales la dialéctica es algo parecido a un cuadro u obra de arte y se trata de recoger la idea, por él expuesta –que viene de Hegel-, de que se avanza de lo abstracto a lo concreto- complejo –también sobre esto traté antes- Se ha comparado este intento de Marx al de los modelos holísticos, a los modelos cibernéticos de sistema, etc. elaborados como instrumental para los estudios científicos actuales Pero nos estamos dejando enredar confundiendo un sentido de la palabra “dialéctica” prioritario, el que se refiere al proceso histórico unitario de cuya dinámica surge un cambio, con el estudio de ese cambio. ¿O es que hasta que no hubo estudios de la dialéctica no hubo en la historia dialéctica?. Pero, si hubo siempre dialéctica histórica y si es cierto que el proceso real histórico es consecuencia de los actos humanos, desarrollados por los seres humanos, previo haber pensado qué y cómo hacer ¿cual ha sido el pensamiento que ha guiado la dialéctica histórica antes de la aparición de estos sistemas teoréticos de análisis/síntesis? ¿o era "el estómago y no la cabeza" la que impulsó a los seres humanos a cambiar, inconscientemente, el orden social antes?. Me convence la idea de Lukacs destacada por Max Bense, y que es también a su modo, la de Bloch y de Gramci: sería la imaginación, la creatividad humana práxica habitual, la que a partir de una experiencia que revela la singularidad del momento, y del registro de las capacidades humanas activas operantes, se atreve a construir imaginativamente alternativas. No fue un modelo teorético holístico, desarrollado por intelectuales cibernéticos en alguna universidad, sino la imaginación de los artesanos de Paris de 1844 la que creó, a partir de las posibilidades práxicas registradas por su experiencia, desde dentro de la praxis misma, desde la reflexión imaginativa sobre la experiencia desarrollada en la lucha, y para tratar de construir una nueva praxis social, un nuevo orden, la fecunda idea de la socialización de los medios de producción, los nuevos, los que incluían a muchos trabajadores juntos. Lo hicieron dando continuidad y a la vez originalidad a la traditio: el res publicano omnia sunt communia –porque todas las cosas son comunes, allí donde la sociedad es de veras una cosa pública o res pública- pasó a desarrollarse e integrar la propiedad común de la unidad productiva por parte de los productores libres asociados.

Por lo demás, cuando en un centro de estudios se investiga una época, lo que permite unir saberes distintos, "sistematizarlos" y que esa sistematización no sea arbitraria es una hipótesis heurística basada, esto es que la recoge y elabora teoréticamente, en la experiencia humana, la cual es el testigo fiel de la unidad del mundo, y también de la conflictividad y contraposición de las clases: de “esa” unidad experimentada

Cuando la reflexión teorética dura olvida la relación con ese núcleo experiencial, desbarra. De alguna manera esto lo hemos podido observar en la teorización sobre el “pensamiento único”, y, lo que es más gordo para nosotros, en el temor manifestado respecto del denominado “pensamiento único” experimentado en la izquierda. La izquierda temía que esa escuela intelectual posmoderna se quedara para siempre ocupando todo el espacio del pensamiento y bloqueara todo para siempre –el fin de la historia teorizado de otra manera-. Pero en la actualidad, el pensamiento único se desvanece en el aire, lo que, desde luego, no es lo mismo que el surgir de un pensamiento de izquierdas, que hay que volver a crear. El temor al pensamiento único se derivaba de que se olvidaba que se discursee lo que se discursee, en el mundo existen lo que podemos denominar dos grandes tipos o formas de experimentar la vida; en realidad, existen tantas experiencias como individuos, pero estas experiencias se agrupan en dos categorías analíticas; las de quienes experimentan ser dominados, explotados, irrelevantes, despreciados, transparentes, hambrientos….etc, y las de los que experimentan ser los amos del mundo. Este es el verdadero núcleo irreductible que hace buena en grado de gran verdad la cabecera del primer capítulo del Manifiesto: “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases…” La lucha de clases que no es un invento teorético sino praxis basada en la experiencia de vida….El pensamiento académico por muy fuerte que sea, por muy pensamiento único que se quiera, por mucho altavoz que tenga, nunca puede gritar más fuerte que la experiencia. Lo recuerda Raymon Williams en su libro sobre el campo, libro en el que casi no hay página que no contenga la palabra "experiencia" escrita al menos una vez...(como Thompson...) .Nunca en la historia de la humanidad ha habido un pensamiento único, porque no ha habido, no hay una sola organicidad experiencial real sino varias

Una última consideración, para agotar lo que se me ocurre sobre la realización entre pensamiento práxico y saber científico y retomar y discutir en parte algo de lo que decía Preve. Podréis, quizá, estar sorprendidos de que, antes, cuando he reflexionado sobre el modo de conocer la realidad entitativa del movimiento de masas en lucha, no haya planteado la posibilidad de instrumentar los saberes de alguna ciencia social, por ejemplo, la sociología, para poder nutrir con sus resultados al propio movimiento o sujeto y dotarle de mayor capacidad de autorreconocimiento, etc. Creo que, precisamente, lo patético del actual estado de la izquierda permite hacer luz sobre el asunto, y valga la paradoja. Mucho se ha reflexionado sobre los límites cognoscitivos del denominado saber científico. Existe uno que todas las escuelas epistemológicas –al menos las sensatas, las no teológicas- comparten: es imposible estudiar científicamente aquello que no existe. Lo no existente es un condicional contrafáctico. Pues bien; el sujeto social que debería ser objeto de estudio en este caso es inexistente. Puede llegar a existir si conseguimos la “constitución del proletariado en clase…”, la construcción de la clase, del nuevo sujeto social colectivo mayoritario, del nuevo Bloque histórico, o como lo queramos denominar, a base de optimismo de la voluntad. Pero ahora ese sujeto no existe –a penas existe-. Por otra parte, ese sujeto, en cuanto existe y se constituye realmente en la historia, cuando lo hace, lo hace con la intención de estar en perpetua autotransformación, de crecer y desarrollarse, de ser una fuerza que modifica la sociedad y su relación de fuerzas –que dan suma 0- atrayendo a sí a la inmensa mayoría y organizándola activamente, esto es, autotransformándose a sí mismo constantemente; tiene la intención de debilitar en consecuencia, correlativamente, al rival, no mediante la acción estratégica e instrumental sino mediante la deliberación e integración de anhelos expectativas de futuro y voluntades creando una nueva cultura, una nueva sociedad en ciernes, un nuevo sujeto social que apunta a ser una sociedad…ese movimiento espíritu creador –sí, de ahí lo tomo: veni creator spiritu mentes tuorum visitans- [Ven espíritu creador a visitar las mentes de los tuyos], esa liquidez hecha movimiento, hecha sujeto social, en la medida en que lo es y lo logra, en la medida en que es siempre un ya ser lo otro –sí, para las oposiciones- en la medida en que logra ya no ser un movimiento sino ser la nueva sociedad en emergencia, en la medida en que es un condicional contrafáctico in nuce –permitidme la broma-, no es científicamente estudiable, no es objeto de estudio, porque no se está “quieto” -objetivamente quieto, hierático, yerto-. Una vez, los dos barbas, al meditar sobre el saber social, escribieron algo así como “reconocemos una sola ciencia, la ciencia de la historia…” Algo de esto que he traído a vuestra consideración, algo parecido a esto, interrogantes parecidos, creo, deberían estar maquinando…Pero al llegar aquí, me parece que estoy dando demasiada importancia, a pesar de mis objeciones a lo metodológico y científico, al estilo académico. Un viejo maestro nuestro, éste sin barbas, de grandes gafas y de judaica nariz brechtiana, recomendaba dejarse de tantas cautelas metodológicas y lanzarse “alegremente al trabajo”. Tenemos todo por leer y todo por practicar para enriquecer nuestra experiencia y nuestra imaginación práxica; para construir la nueva cultura que crea al nuevo sujeto. Es mejor en consecuencia echarse al campo en busca de las asnas de nuestro padre, como hizo Saúl; y a lo mejor, en el camino, tal como le acaeció a él, nos encontramos un reino, el de la libertad.

Un abrazo, amigos.

Joaquin Miras

dilluns, 8 de juny del 2009

Antología de Democracia y Socialismo de Arthur Rosenberg

Antología de Democracia y Socialismo de Arthur Rosenberg
1. ¿Qué es la democracia?
Babeuf, el primer político conscientemente socialista de la gran revolución, expuso su programa en una importante carta a su amigo Bodson escrita a principios de 1796. En esta carta Babeuf se declara absolutamente seguidor de Robespierre. Es más, se propone la tarea de resucitar a Robespierre.
“Resucita a Robespierre: significa resucitar a todos los enérgicos patriotas de la república y junto con ellos al pueblo […] El robespierrismo vive en toda la república, vive en la clase entera de los hombres capaces de juzgar y pensar con claridad y naturalmente en el pueblo. La razón es simple: el robespierrismo es la democracia, y estas dos palabras son absolutamente idénticas. Si se resucita al robespierrismo, se puede estar seguro de resucitar la democracia.”
Si en la actualidad se preguntara a un político medio o tan sólo a un hombre culto quién considera que es la personificación histórica de la democracia, sería totalmente improbable que respondiera: “Robespierre”. El hombre del terror, el jefe de la sangrienta dictadura de 1793, no es ciertamente un demócrata para la generación de nuestro tiempo. Pero para Babeuf, el sistema de Robespierre y la democracia son absolutamente la misma cosa. Este pasaja de la carta dice también algo más. Nos revela que en 1796, Babeuf consideraba democracia no solo a Robespierre sino a sí mismo. En ese período , Babeuf preparaba la violenta insurrección del pueblo francés pobre para derrocar el corrupto gobierno capitalista del Directorio y para edificar en su lugar un nuevo orden estatal basado en el principio de la propiedad común. Para Babeuf y su tiempo, estos esfuerzos son democráticos.
Medio siglo más tarde, Marx y Engels publicaban el Manifiesto Comunista. En este documento no pretendían formular una construcción docta, sino expresarse de modo que todos los obreros los entendieran. En el Manifiesto comunista de 1848 se dice: “como ya hemos visto arriba, el primer paso de la revolución obrera es la elevación del proletariado a clase dominante, la conquista de la democracia. El proletariado se valdrá de su dominación política para ir arrancando gradualmente a la burguesía todo el capital.”
Para los autores del Manifiesto comunista, pues, “la elevación del proletariado a clase dominante” coincide con la conquista de la democracia. Marx y Engels podían escribir esto en ese entonces sin temor de provocar entre las masas equívocos o confusiones. La democracia es la conquista del poder político por parte del proletariado. Esto lo hubiera podido suscribir Babeuf sin ninguna vacilación.
Con todo, alrededor de 1848, la democracia y el socialismo no coincidían completamente para Marx y Engels. El proletariado puede ejercer ciertamente el poder político en el Estado; pero esto no basta todavía para poner en práctica la comunidad de bienes correspondiente. No obstante esto, para la generación de 1848 la democracia y el socialismo, eran fuertemente afines. En octubre de 1847, Engels escribía en un artículo aparecido en la Deutsche Brusseler Zeitung:
“Los comunistas, lejos de provocar, en las actuales circunstancias, inútiles encuentros con los demócratas, se comportan como demócrtas en todas las cuestiones prácticas del partido. La democracia tiene como consecuencia necesaria en todos los paises avanzados el poder político del proletariado, y el poder político del proletariado es la primera condición previa de toda iniciativa comunista. Mientras no se haya conquistado la democracia, los comunistas y los demócratas combatirán codo a codo, los intereses de los demócratas serán los de los comunistas. Hasta este momento, las diferencias de los dos partidos tienen una naturaleza teórica y pueden discutirse perfectamente en forma teórica, sin que la acción común se vea perjudicada de alguna manera. Puede haber acuerdo también en algunas iniciativas que deberán emprenderse sin ninguna demora para la consecución de la democracia en beneficio de las clases oprimidas, tales como la gestión por parte del estado de la gran industria, de los ferrocarriles, de lea educación de los niños por cuenta del estado, etcétera”
Más adelante se verá con mayor exactitud todavía la diferencia entre democracia y comunismo, tal como la veían los revolucionarios de 1848. Por ahora nos basta poner de relieve la estrecha afinidad y comunidad de intereses que las dos tendencias presentaban ante el gran público en 1847. La Deutsche Brusseler Zeitung no pretendían tampoco, por otra parte, dar una lección de derecho público, sino solamente usar, y discutir los conceptos políticos que estaban en boca de todos. Compárese ahora la relación entre democracia y socialismo propia de la generación actual. En Alemania, después de la revolución de noviembre de 1918 surgió un “partido democrático”. Era el el partido de los republicanos burgueses, al cual pertenecía entre otros el gran industrial y más tarde ministro Rathenau. El partido democrático alemán no tenía nada en común con los comunistas, y se consideró siempre como enemigo mortal del partido comunista alemán. En eses mismo período, el presidente Wilson, que también se consideraba un buen demócrata era, en Estados Unidos, el más encarnizado opositor de toda aspiración comunistas en el interior de la clase obrera.
Escuchemos ahora una voz del sector de los opositores de la revolución de 1848-1849. En noviembre de 1849, el diputado conservador von Bismark declaraba en la Dieta prusiana.:
“Aspiran a la propiedad de la tierra no solo los que tienen temporalmente el usufructo de la misma, sino también los que no la tienen. Durante todo el pasado año las promesas de los demócratas agitaron a la numerosa clase de los jornaleros de las provincias orientales, de Pomerania y de Prusia, para formular esas exigencias. Las promesas de la posesión de la tierra hicieron posible, en las provincias que permanecían fieles, las elecciones, por ejemplo, del diputado Bucher y de sus amigos […]. Es un hecho deplorable que aumente la envidia de los jornaleros contra los campesinos poseedores, al ver que los frutos de la revolución son cosechados únicamente por los que gozan de una posición desahogada, sin ninguna ventaja para ellos. Las exigencias de los jornaleros no se limitan, de hecho, a que se les concedan los terrenos, cuyo uso constituye una parte de su salario, ya que ninguno vive solo de eso. Van más allá: pretenden la completa repartición no solo de los feudos sino también de las haciendas.”
El diputado von Bismark no quería tampoco, en ese momento, anunciar desde la tribuna de la Dieta prusiana ningún descubrimiento de derecho político. Utilizaba las expresiones políticas que todo el mundo comprendía. Para el Junker prusiano, los demócratas eran los hombres de la revolución agraria, los agitadores, rojos, que alborotaban a los trabajadores de la tierra para que se dividiera no solo la propiedad feudal sino también las propiedades más grandes. Para el Junker von Bismark, el diputado Lothar Bucher era un ejemplo típico de rebelde agrario. La historia dispuso más tarde que el Junker von Bismark se convirtiera en el canciller del Reich, en el conde Bismark y el comunista Bucher, en el consejero real de Prusia y en el colaborador más fiel y valioso de Bismark.
Una generación más tarde, Friedrich Engels escribiría en una carta de diciembre de 1884:
“En cuanto a la democracia pura y a su función en el futuro, soy de la opinión de que desempeña una función muchísima más secundaria en Alemania que en países de desarrollo industrial más antiguo. Pero esto no impide la posibilidad de que, cuando llegue el momento de la revolución. Adquiera una importancia pasajera en cuanto al más avanzado de los partidos burgueses como pretendió hacerlo en Francfort(en el partido alemán de Francfort de 1848-1849) y en cuanto última table de salvación de la economía totalmente burguesa e incluso feudal. En momentos como éste, toda la masa reaccionaria se aferra a ella y la refuerza. Todo lo que era reaccionario pasa ahora por democrático […]. En todo caso, nuestro único adversario el día de la crisis y el siguiente, será toda la reacción agrupada alrededor de la democracia pura y creo que no debe perderse de vista eso.”
Es importante que Engels no hable aquí de la “democracia” sino siga refiriéndose a la democracia “pura”. Considera evidentemente un estado burgués en el que rige ciertamente el sufragio universal, pero en la que no se ha tocado la propiedad privada. Se podría decir que ya en 1847 Engels había señalado la diferencia entre democracia y comunismo. Sin embargo, es evidente el cambio en el concepto político desde la época del artículo publicado en la revista de Bruselas hasta la carta de 1884. Para expresarlo en una forma muy sencilla: en 1847 los trabajadores socialistas y la democracia estaban del mismo lado de la barricada; en cambio en 1884, ya no. El Engels de 1884 ya no escribiría que la democracia, aun la no comunista, coincide con el poder político del proletariado. Ahora considera la posibilidad de que la democracia pueda ser baluarte de defensa desde la cual todas las corrientes de la burguesía e incluso del feudalismo impiden juntas el poder político del proletariado.
En los años ochenta, Engels se ocupó profundamente, como lo indican sus cartas, del problema de si – en caso de que se diera un proceso revolucionario en Alemania- era posible, después de la caída de la monarquía feudal y militar de los Hohoenzollern, construir directamente un estado socialista o si se llegaría antes del gobierno del estado una democracia pura, es decir, una republica burguesa capitalista. Engels, creyó que la decisión estaba en manos del ejército prusiano. Los socialistas debían tratar de conquistar al proletariado del campo con la consigna de la expropiación de las grandes propiedades y de sus transferencia a cooperativas de trabajadores de la tierra. Los reclutas de los regimientos prusianos de la guardia provenían del este del Elba. Con la consigna de una expropiación de la gran propiedad, se podían poner en crisis los regimientos en los que se apoyaban el prusianismo y el dominio de la casa Hohenzollern, en cuyo caso se podría evitar, en Alemania, la etapa intermedia de la democracia pura. Es sumamente significativo que la propuesta “expropiación de la gran propiedad y transferencia de la tierra a los peones rurales” tuviera en 1848 un valor típicamente democrático, y en cambio, la consigna debía servir ahora para evitar la “democracia pura” en Alemania.
En la guerra mundial las potencias aliada, sobre todo los Estados Unidos y el presidente Wilson aseguraban que combatían por la victoria de la democracia. Ya para entonces se acostumbraba considerar como estado democrático un estado burgués, regido con el método del sufragio universal. Se utilizaba como táctica democrática el camino de la reforma que debía alcanzarse en forma pacífica mediante la persuasión de la mayoría del pueblo, contra toda tentativa de violencia revolucionaria. Como es sabido también, después de 1918 los elementos radicales y activistas, insatisfechos con las condiciones existentes, empezaron a despreciar la democracia en todos los países. Baste recordar la propaganda bolchevique y fascista contra la democracia.
En 1923, se llegó, en Hamburgo, a una insurrección de los obreros comunistas contra el orden estatal vigente, la república democrático-burguesa. Más tarde fue sometido a juicio el secretario del partido comunista Urbhans bajo la acusación de haber provocado la insurrección. Éste se defendió con un discurso eficaz que terminó con las palabras: “Las masas dirán: es mejor arde en el fuego de la revolución que reventar en el estercolero de la democracia”.
¡Que cambio en la evaluación de la democracia desde Babeuf hasta Urbhans! Se esgrimía en ese entonces el supuesto evidente de que una revolución violenta era un hecho democrático, sin importar el derramamiento de sangre y el terror que entrañara. En la actualidad, existe el desprecio profundo, el odio del socialista radical contra la democracia, que se le presenta como encarnación de la condición capitalista con todos sus defectos. En el transcurso de los últimos ciento cincuenta años, el concepto de democracia cambió profundamente y es preciso señalar el viraje ocurrido en el período comprendido entre 1850 y 1880.
Nuestra investigación se propone aclarar la relación entre democracia y marxismo. Existen muchas definiciones contradictorias de marxismo. Para los fines de este libro adoptamos la más simple e irrefutable: la teoría y la práctica política de Marx y Engels mismos. Éstos empezaron su actividad alrededor de 1845. Engels murió doce años después de Marx, en 1895. El problema consiste, entonces, en la relación entre democracia y marxismo durante los cincuenta años comprendidos entre 1845 y 1895.
Como se verá en forma detallada más adelante, la política obrera de Marx y Engels constituyó un enfrentamiento incesante con la democracia. Los movimientos democráticos proporcionaron siempre los fundamentos sobre los que Marx y Engels debían construir su política; por otra parte, Marx y Engels trataban constantemente de influir en los partidos y en las tendencias democráticas y de transformarlas de acuerdo a su orientación. Sería necesario, por esta razón, hacer una rápida descripción del movimiento democrático de 1845 a 1895 y en consecuencia comprobar que relación guarda el marxismo con cada una de las fases de la democracia. En el siglo pasado Francia fue el campo más importante de la lucha de clases en Europa. Marx esperaba constantemente de Francia el impulso inicial para los cambios decisivos. Por lo mismo seguiremos, de acuerdo con la concepción de Marx, de una manera más amplia la historia de las luchas de clase francesas durante estos cincuenta años.
2. Contribución a una crítica de la democracia
La democracia como una cosa en sí, como una abstracción formal no existe en la vida histórica: la democracia es siempre un movimiento político determinado, apoyado por determinadas fuerzas oolíticas y clases que luchan por determinados fines. Un estado democrático es, por tanto, un estado en que el movimiento democrático detenta el poder. La democracia como movimiento político se descompone en democracia socialista y democracia burguesa. La democracia social apunta al autogobierno de las masas, en el que los medios de producción socialmente importantes deben estar en manos de la colectividad. Los representantes de ese movimiento son los partidos socialistas de los siglos XIX y XX. La democracia socialista no ha sido, sin embargo, hasta ahora todavía capaz de apoderarse del poder en un estado.
La democracia burguesa apunta igualmente al autogobierno de las masas populares pero manteniendo el principio de la propiedad privada. La democracia burguesa, a diferencia de la socialista ha conquistado en los tiempos modernos el poder en una serie de estados. La democracia burguesa no es homogénea en sí misma, sino se presenta históricamente bajo cuatro formas diversas. Por una parte está la democracia social: el movimiento que pretende mantener el principio de la propiedad privada, pero apunta al poder de las masas trabajadoras en el estado, en lucha con los estados superiores feudales y capitalistas. Los estados en los que prevaleció la democracia social fueron la Francia de la época de Robespierre y los Estados Unidos bajo la presidencia de Jefferson. En el pasado reciente, una formulación clásica de la democracia social ha sido proporcionada por Lenin entre 1903 y 1914 con su doctrina de la dictadura democrática de los obreros y de los campesinos.
En antítesis con la democracia social –y naturalmente con la socialista- las otras tres formas de la democracia burguesa rechazan la lucha de clase y apuntan a un acuerdo entre el estado superior poseedor y las masas trabajadoras. Este compromiso debe buscarse en la forma imperialista y en la liberal. La democracia imperialista se propone crear, con la ayuda de una política de gran potencia e imperial, los medios para hacer posible el acuerdo entre empresarios y trabajadores. El país modelo de la democracia imperialista fue Gran Bretaña a partir de Disraeli. La democracia liberal se propone, en cambio, precisamente con el abandono de la política de potencia y de fuerza, con la paz y la libre competencia, asegurar el progreso económico y cultural de la humanidad y junto con esto encontrar los medios para el compromiso entre clases. La democracia se desarolló en el mejor modo posible en las naciones pequeñas, como Suiza y Noruega.
La democracia colonial es, finalmente, la forma particular de la democracia burguesa en países de ultramar, en que la inmigración blanca encuentra para su colonización gigantescos espacios completamente libres o sólo escasamente habitados. El compromiso de clase se vuelve aquí posible a causa del territorio libre. Los Estados Unidos hasta 1890 aproximadamente y Canadá hasta la primera guerra mundial nos proporcionan ejemplos de democracia colonial.
La diversidad de los distintos tipos de movimientos democráticos modernos es extraordinariamente grande. Pertenecen a la historia de la democracia moderna los bolcheviques de Lenin y los republicanos progresistas de Th. Roosevelt y el movimiento para la reforma aduanal de Chamberlain. Los movimientos democráticos
Gobiernan en los cantones serranos suizos, en los poblados de pescadores de la costa de noruega y en los distritos industriales de Lancanshire. Esto permite ver la poca utilidad que tiene dar una formulación uniforme y universal de la democracia. Sólo la investigación individual precisa del tipo particular de democracia en cuestión puede facilitar la comprensión histórica y política de la misma.
Un estado democrático es, por consiguiente, una colectividad en la que una de las formas mencionadas de democracia burguesa moderna detenta el poder. Si se quiere evaluar correctamente la realidad social de un estado, no basta observar la constitución escrita o tradicional vigente, sino es preciso observar cómo funcionan realmente las instituciones del estado, cómo se relacionan entre sí las distintas clases y quién detenta verdaderamente el poder del estado en un momento dado. Aristóteles describió la forma clásica de semejante investigación del estado. No se contentó nunca con explicar simplemente que un estado es oligarquía o democracia, monarquía o república, sino indagó de la manera más precisa posible en cada uno de los casos, las condiciones sociales reales y comprobó quién tenía realmente el poder.
El estado feudal medieval era unívoco en cuanta tipología. Del mismo modo, un estado socialista debería ser una forma unívoca. Los estados democráticos modernos, en cambio, tienen en común con las otras formas del estado burgués el hecho importantísimo de la propiedad privada. No es pues de ninguna manera sencilla establecer en los estados que coinciden en este principio económico fundamental dónde termina la democracia y dónde empieza la oligarquía. El desarrollo social moderno produjo conexiones y fenómenos de compromiso tan complicados, que no siempre es fácil emitir un juicio. Las fuerzas sociales cambian incesantemente, aun cuando los incisos de la constitución sigan siendo los mismos. La constitución de los Estados Unidos es igual, salvo pocos cambios, a la época de Washington, pero ¡qué número tan grande de cambios se ha producido en la sociedad americana y por lo mismo en la constitución real americana desde entonces!
Los estados en que domina la democracia social se pueden examinar de una manera relativamente fácil. La guillotina de Robespierre y las medidas económicas de Jefferson contra el capital financiero son bastantes unívocas. Es mucho más difícil el problema de los otros tres tipos de democracia burguesa, que se basan todos –o por lo menos intentan basarse- en el compromiso entre capital y trabajo, entre ricos y pobres.
¿Qué cosa tienen en común estos tres tipos entre sí, y con la democracia social? Una definición que se apoye sólo en los datos empíricos del desarrollo histórico podría ser más o menos la siguiente: también en el estado burgués democrático la propiedad privada capitalistas, sin embargo, establecen un compromiso político con los obreros y la libre voluntad de las dos partes y la concepción de la necesidad económica sostienen este compromiso. No existe sin embargo ninguna constricción física determinante, fuera de la libre voluntad y del juicio sobre las necesidades económicas, que obligue a las masas al compromiso, Cuando los estratos superiores ponen en la mesa de las discusiones también un prepotente fuerza militar y policiaca, deja de existir el compromiso. Entonces la preponderancia de los estratos superiores es tan fuerte que las masas trabajadoras ya no pueden esperar una participación equilibrada.
No es ciertamente casual que todos los países que pudieron desarrollar formas estables de democracia burguesa, como los Estados Unidos, Inglaterra y sus dominios, Suiza y Noruega, tengan puntos en común. Antes de 1914 y durante el período de paz todos tenían únicamente una modesta fuerza militar de paz todos tenían únicamente una modesta fuerza militar permanente y una administración descentralizada altamente desarrollada. Si se comparan los Estados Unidos con la Francia de la generación anterior a la guerra, las dos repúblicas presentan una mezcla de elementos democráticos y antidemocráticos. Si se piensa en la gestión corrompida de varias ciudades americanas y en lo que sucedía durante algunas huelgas en los Estados Unidos, Se compuerta entonces el predominio absoluto de las fuerzas antidemocráticas. No obstante, en ese período la situación de los Estados Unidos era totalmente distinta de la francesa. En una ciudad americana los políticos corruptos podían llegar al poder sólo porque la masa de los habitantes era indiferente a los acontecimientos públicos. Pero tan pronto como la corrupciñon y la mala administración económica llegaban y a ser exageradas, la mayoría de los obreros, de los comerciantes, etc., se sublevaba. Nacía un movimiento de reforma: en las siguientes elecciones se expulsaba a los políticos corrompidos y empezaba un nuevo período de rigurosa “ limpieza” para librar laciudad o el estado de la corrupción. Esto sucedía hasta que las energías de la burguesía se adormecían nuevamente y los politiqueros salían adelante. En todo caso, ninguno podía contraponerse, en Norteamérica, a la decidida voluntad de la mayoría de los ciudadanos, si éstos se unían y atacaban al enemigo. En esto no juega ningún papel el ejército federal americano.
En Francia, en cambio, el ejército permanente hasta 1914 constituyó siempre la gran incógnita en todas las luchas políticas por el poder. Todas las crisis de la Tercera República, desde su comienzo hasta la guerra mundial, estaban ligadas al ejército: la crisis de Mac Mahon, la crisis de Boulanger, el asunto Dreyfus, y finalmente también la lucha por el pacto de tres años. Para Francia la conservación de un fuerte ejército permanente era una necesidad frente al vecino alemán, tan poderoso desde el punto de vista militar. Los Estados Unidos, en cambio, estaban en la situación afortunada de no tener que temer en su continente a ningún enemigo. La situación distinta de los Estados Unidos y de Francia, desde el punto de vista militar, acarreó necesariamente consigo tambien una diversa constitución de las fuerzas sociales. Añadese a esto la diferencia entre el blando federalismo que rige a los Estados Unidos y el duro centralismo tradicional de la máquina estatal francesa. Ciertamente el capitalismo americano anterior a 1914 estaba mucho más fuertemente concentrado y era mucho más poderoso que el francés. Pero el gran capitalismo francés, fuera de la economía en sentido estricto, tenía aliados de los que carecía el gran capital americano. Por esto, a pesar de los múltiples rasgos negativos individuales de la vida pública americana, la democracia burguesa de los Estados Unidos era mucho más sólida y segura que la francesa.
Se descubre cierta afinidad entre la democracia y el tipo de estado que puede describirse como “comunal”. En los breves períodos de guerra abierta o de guerra civil también un movimiento democrático tiene necesidad de un fuerte poder centralizado, del mismo tipo que el de 1793, para consolidarse. En cambio en los períodos mas largos –como enseña la experiencia histórica- una colectividad democrática solo se mantiene si los elementos locales de la autoadministración tienen el predominio. Surgen notorias dificultades prácticas cuando se deben unir el principio democrático de la autonomía local con las exigencias de un gran estado moderno y el de la organización unitaria de la gran economía moderna. El desarrollo del imperio británico y de los Estados Unidos muestra, sin embargo, que estas dificultades no son insuperables.
Una cuestión muy debatida es la relación de la democracia con la llamada legalidad. ¿La democracia en cuanto tal es una forma de estado que garantiza más que ninguna otra un desarrollo pacífico?¿Es lícito hablar de un método democrático. Todo estado, cualquiera que sea su constitución, se presenta como garante de la legalidad. Exige que sus leyes sean respetadas por todos los ciudadanos y persigue como traidor a cualquiera que pretenda modificar las leyes de una manera violenta. Esto es válido tanto para el estado democrático como para cualquier otro. Una monarquía absoluta o una oligarquía capitalista pueden conservar por largos períodos una legalidad ordenada en la misma forma que una democracia. La monarquía absoluta de Prusia, por ejemplo, tuvo durante siglo y medio , desde su fundación hasta la revolución de 1848, un desarrollo interno absolutamente imperturbado y pacífico dentro del espíritu de la legalidad. Las reformas necesarias fueron introducidas por el monarca absoluto bajo la forma de nuevas leyes. Del mismo modo, Inglaterra tuvo un desarrollo legal absolutamente tranquilo, desde 1688 hasta 1867, bajo el poder de la minoría capitalista. El estado democrático no puede, por consiguiente, aducir ninguna pretensión de superioridad en lo referente a la legalidad, sobre las demás formas de estado. Dígase lo mismo de la solución de cuestiones controvertidas no por medio de la violencia sino con la votación y la decisión de la mayoría. Esto vale tanto para la democracia como para cualquier otro estado que tengo un cuerpo represivo gobernante. Inglaterra, que fue la primera en convertirse en democracia burguesa, estuvo regida en tiempos de paz por deliberaciones mayoritarias de las cámaras altas y baja. Del mismo modo, Suiza gozó de un desarrollo pacífico durante cuatrocientos años gracias a las decisiones de voto de una asamblea de los órdenes feudales, que después se transformó orgánicamente en un parlamento moderno. Los opositores de una forma de estado existente tienden siempre a poner en duda su legalidad. Cuando el estado es atacado con violencia debe defenderse también con violencia. Esto vale tanto para el estado democrático como para cualquier otro, y desde este punto de vista no existe una peculiaridad de la democracia.
El movimiento democrático, exactamente como cualquier otra tendencia política, utiliza los medios más variados para realizar sus fines. La historia de la democracia francesa desde 1789 hasta 1871 está escrita literalmente con sangre. Los demócratas de Norteamérica llevaron a cabo la guerra civil mas grande de todos los tiempos para consolidar su forma de estado. Los demócratas de Suiza se impusieron antes de 1847 con el uso de la fuerza sin miramientos tanto en los cantones como en la federación. La democracia de Noruega debe su existencia a la revolución de 1905, que puedo llevarse a cabo sin derramamiento de sangre, pero que no obstante representó una ruptura radical y unilateral de la legalidad constitucional. En Gran Bretaña finalmente los protestantes del Ulster permanecieron de 1912 a 1914 firmemente decididos a rechazar una decisión parlamentaria mayoritaria, que les parecía inaceptable, y se prepararon para rechazar con las armas las consecuencias de una ley británica sobre la autonomía de Irlanda. Los obreros, agricultores y comerciantes de Ulster, que se reunieron bajo la dirección de Carson, estaban orgullosos de las tradiciones democráticas británicas, sin embargo estaban convencidos de que no había otra salida que la violencia armada y la mitad de la población inglesa simpatizó con ellos. La historia enseña que la democracia ha utilizado, de acuerdo con las circunstancias de un determinado país o de un determinado período métodos violentos o no violentos, exactamente como cualquier otro movimiento político. El error de que la democracia sea la encarnación de la no violencia surgió en tiempos mas recientes porque se confundió la democracia en general con un tipo particular de democracia, o sea con la democracia liberal del último siglo.
Para un observador histórico es imposible hablar de la ruina de la “democracia” en sí, en nuestros tiempos, por que no existe una “democracia” en sí. Sólo se derrumbó una forma particular de democracia, débil desde el principio, que en este libro se describió como democracia liberal. Para evitar cualquier equivocación, hay que señalar una vez más que con esto no se entiende el pensamiento liberal en su esquema general de valores. En cuanto tal –si se prescinde de cualquier política particular de partido- expresa el derecho del individuo a su libre desarrollo, y pertenece al patrimonio más precios de la civilización humana.
Pero en cierto modo se trata de una forma absolutamente determinada y limitada de democracia burguesa que esperaba , junto con la paz, la libre competencia , la libertad de comercio y la legalidad parlamentara para resolver todos los conflictos de la época. Esta forma particular de democracia ha llegado definitivamente a su fin. Como lo señala, sin embargo, la historia, a partir de la derrota de una tendencia democrática renacen siempre otras formas de autogobierno de las masas. No existe ningún motivo para que esto no suceda en el futuro. La masa trabajadora, o la gran mayoría de la humanidad, deberá darse cuenta gradualmente, en todos los países, de que su autogobernó es la condición previa necesaria para alcanzar un digno nivel de existencia. Se puede comparar en la actualidad la situación de las masas trabajadoras de las ciudades y del campo, por ejemplo de Suiza y de Australia, con la condición de las masas de Italia y de Polonia para comprender el valor de la democracia.
La investigación histórica enseña, finalmente, que ninguna de las colectividades democráticas que existían antes de 1914 ha desaparecido en la crisis actual. Y muestra una gran fuerza de resistencia ahí donde la autodeterminación democrática no ha sido decretada mecánicamente por la proclamación de la república o por el sufragio universal, sino ha surgido históricamente de la vida del pueblo trabajador. En nuestra época una democracia que sea verdaderamente tal, no ha caído hasta ahora en la ruina.


[1] Publicada en 1926 por Revista de Occidente. También se lo puede encontrar digitalizado en Espai Marx.
[2] Recientemente traducido al castellano por la editorial española El viejo topo, con un excelente prologo de Joaquin Mirás. El prólogo también se lo puede encontrar en Espai Marx
http://www.moviments.net/espaimarx/index.php?lang=cat&query=019d385eb67632a7e958e23f24bd07d7&view=section
[3] Número 70º de la colección de Pasado y Presente, editado en 1981 y traducido por José Aricó. Acompaña una introducción de Ernesto Ragionieri
[4] Publicado por ed. Martinez Roca como: “Fascismo y Capitalismo”, Autores Varios, compilación de Wolfang Abendrtoth. En el año 1976
[5] Conocemos tres ediciones distintas. La primera de ed. Claridad en el año 1966, traducido por Emmanuel Suda. Pasado y Presente vuelve a presentarlo, en una edición ampliada(nº86), en el año 1981, con traducción de Alfonso García Ruiz y una introducción de Gian Enrico Rusconi. Será editado próximamente por ed. El Viejo Topo con una completa introducción de Antoni Domenech.

Patas arriba, el periodismo del mundo al revés...


Eus ací la informació sobre la protesta indígena del Perú que avui dóna vergonyosament El País de España...
Però, com quasi sempre, una imatge val més que mil paraules...













diumenge, 7 de juny del 2009

Aclariments i afegitons a "Sobre què fer i sobre com fer-ho"



Hola Salvador,

Com sempre, les teves preguntes ben esmolades. Gràcies per dedicar una part del teu temps i ajudar-me, amb les teves preguntes, a repensar allò que he escrit precipitadament fa tant poques hores.

Anem per parts:

Pregunta 1. Tens versió castellana? La puc enviar a Rebelión? Si no la ens, puc traduïr el teu text?

Resposta 1.- No, no tinc versió castellana. Quan faig un ex-abrupte sols puc fer-ho en la llengua del meu discurs interior: el català. Inicialment no pensava donar-li més circulació que entre els amics. No crec que tingui major interès que contribuir a un debat entre un grup reduït d'amics. Tampoc tinc inconvenient en que l'enviïs a Rebelión, però no sé si l'escrit pot ser comprés per cap lector que no tingui les claus d'aquest debat.

Pregunta 2. Per qué parles només de proletariat metropolità?

Resposta 2 . Parlo de proletariat metropolità per que la majoria de la població del nostre país, tant si penses en Catalunya com en Espanya, viu en metròpolis. Desgraciadament els camperols, sustentadors de cultures autònomes del capitalisme, i per tant de cultures que potencialment podien girar-se contra el capitalisme, avui és una minoria insignificant si ens atenem a l'estadística. Els camperols dels que parlava en Joaquin en la seva entrevista a "Galiza livre", ja no existeixen, per desgràcia.

Pregunta 3. No s'hauria d'aclarir aquest punt: "parteixo de l’idea que els subjectes polítics procedents de la cultura política de l’esquerra del segle vint són precedents nostres i sovint ( encara que no sempre) referents culturals i morals? En quins precedents estás pensant? En tot els moviments que han aixecat la bandera del socialisme, de la classe obrera?

Resposta 3. Si, efectivament, penso en tots els moviments que han aixecat la bandera del socialisme i de la classe obrera. Tots ells, són referents morals i culturals. Amb els seus encerts i els seus errors. Em posa molt nerviós veure que alguns ésser purs e immaculats ( anarquistes, trotsquistes, independentistes...) estiguin convençuts que ara que els partits comunistes s'han convertit en quantitat negligible ha vingut el seu moment. Es presenten com a alternativa, tot creient que sols es trata d'aportar una solució a una crisi de direcció com deia Trotsqui en el programa de transició. No el problema que tenim pel davant no es de crisi de direcció ( encara que aquesta sigui real i definitiva). El problema que tenim al davant és molt més gros i difícil: és un problema de subjecte social. Ni el trotsquisme, ni l'anarquisme, ni l'independentisme resoldran aquest problema si no es plantegen aquest problema amb tota la seva radicalitat. I no crec que se l'estiguin plantejant, per desgràcia.

Pregunta 4. No caldria indicar més què entenem per procediment democràtic? Assembla, reunions, discussions, votacions?

Resposta 4. Bé, l'assumpte és llarg, llarguíssim. Només refrescar unes idees. En la concepció de la democràcia com a quelcom substancial ( és a dir com a poder del poble o com a sistema on el sobirà és el poble) la qüestió del procediment es transforma en substància. No m'estic referint al procedimentalisme provinent de Montesquieu i de Sièyes, tant defensat per Bobbio per a atacar els fonaments de la cultura política del PCI. Em refereixo a tots els procediments que deuen prevenir i curar el gran mal de l'esquerra del segle XX: el substituisme. La minoria elitista i avant-guardista que sustitueix el proletariat, i que, en el cas improbable de triomfar converteix la democràcia popular en una dictadura aristocràtica, o monàrquica com a Corea.
Quins son aquesta procediments? Molt senzill: aquells indicats pels jacobins i per Lenin. Centralitat de l'assemblea legislativa, aquesta designa comissaris temporals per a l'execució, comissaris que obeeixen a la Convenció sobirana. Es a dir no divisió de poders: poc govern, pocs comitès, molta assemblea legislativa com a òrgan de la sobirania del poble. Pel demés, assemblees primàries que formulin mandats imperatius als diputats, sous baixos per a els representants, similars als d'un obrer qualificat, rendiment de comptes permanent, mandats curts, rotativitat dels càrrecs sense restriccions. És a dir el poder sobirà necessita delegar però manté una "defiance" permanent respecte dels seus representants. Tot i això s'ha d'aixecar sobre un principi essencial, sense la qual no es pot fer rés: tot ésser humà està dotat de raó. Ningú no el pot substituir en l'acte de pensar allò que l'interessa. E via dicendo... Només cal llegir en Mably, en Rousseau, Robespierre, en Saint-Just, en Marx, i en Lenin. Els texts ja els saps, oi? Per si de cas, el llibre d'en Joaquin en fa de tots ells excel·lents resums i comentaris. En aquest cas, llegir els clàssics és una tasca absolutament pràctica, directament política.
Si partim de que l'ésser humà és un ésser dotat de raó i/o sentit comú, haurem de respectar el procés a través del qual l'experiència s'elabora col·lectivament. Això sols es pot fer democràticament. Hi ha un article d'en Joaquin molt important. L'article té uns quants anys i molt poca gent se l'ha llegit seriosament. Sols li he sentit comentaris d'aquest article, comentaris coneixedors i encertats, de gran sentit comú a en Fidel Lora. Es tracta d'un article que es titula quelcom com "El papel de la democracia en la constitutición del proletariado como clase". És molt Thompson i Rosenberg. Posteriorment la lectura de Jacques Rancière m'ha convençut encara més de la importància d'aquest treball pioner en el nostre país, d'en Joaquín.

Pregunta 5. Si és el cas, com dius en el punt 3er, dels diferents tempus dels grups rebeldes, com es tracte el tema de la impaciència de la joventut?

Resposta 5. Nosaltres no podem combatre la impaciència de la joventut. El deu encarregat de curar aquesta dolència em sembla que era Cronos. No conec cap cura per a la impaciència dels vells hiperactius. Si el temps de vida del que disposaven no els ha curat, ja res no ho farà. Només ens queda mirar-los des de una simpàtica i sabia distància. No sigui que ara que estem curats, ens tornin a inocul·lar el virus.

Preguntes 6 i 7. "Potser cal transigir en alguns aspectes i utilitzar les eleccions". Quin aspectes? Quines eleccions? No tenim el problema llavors de que, de nou, aquests problemes de partits i representacions passin a primer plà? "En la fase actual sols veig possible fer un control eficaç del representants en el nivell municipal". Control eficaç? Com, a un muncipi com Barcelona, València o Madrid?

Resposta a 6 i 7. Sí efectivament, la màquina electoral actual és una fàbrica de cooptació i d'hegemonia. En la actual fase incipient de constitució del subjecte social, totes les propostes d'esquerres que es presenten no deixen de ser dreceres que ens menen a un cul de sal o a un carreró sense sortida. En la fase actual només crec possible la presentació d'assemblees democràtiques i locals d'esquerres en localitats petites i mitjanes. Amb la idea de donar expressió política a moviments o organitzacions pre-existents, capaços de mandatar i controlar els seus representants. Intentar crear el moviment democràtic des de la representació en l'estat liberal, és començar la casa per la teulada, encara que el programa o la honestitat dels militants que figuren en les llistes, estiguin per sobre de tota sospita.
La teva setena pregunta encerta plenament. No visc a Barcelona, Madrid o València, però des del respecte a la gent que intervé en aquests àmbits territorials, no crec que, avui, hi hagi condicions per a evitar la cooptació i la manca de control dels representants en àmbits tan grans.

Reb una abraçada càlida,

Joan

7 esmolades preguntes

Estimat Joan:
He llegit amb més calma el teu escrit d'aquesta nit passada.
1. Tens versió castellana? La puc enviar a Rebelión? Si no la ens, puc traduir el teu text?
2 Perquè parles només de proletariat metropolità?
3. No s'hauria d'aclarir aquest punt: "parteixo de l’idea que els subjectes polítics procedents de la cultura política de l’esquerra del segle vint són precedents nostres i sovint ( encara que no sempre) referents culturals i morals? En quins precedents estàs pensant? En tot els moviments que han aixecat la bandera del socialisme, de la classe obrera?
4. No caldria indicar més què entenem per procediment democràtic? Assembla, reunions, discussions, votacions?
5. Si és el cas, com dius en el punt 3er, dels diferents tempus dels grups rebels, com es tracta el tema de la impaciència de la joventut?
6. "Potser cal transigir en alguns aspectes i utilitzar les eleccions". Quin aspectes? Quines eleccions? No tenim el problema llavors de que de nou aquestes problemes de partits i representacions passin a primer pla?
7. "En la fase actual sols veig possible fer un control eficaç del representants en el nivell municipal". Control eficaç? Com, a un municipi com Barcelona, València o Madrid?

Una abraçada,

Salvador López Arnal

La nueva cultura de vida crea sujeto

Joan:
me ha gustado tu reflexión. además permite entender que la cultura es un frente político fundamental y que la nueva cultura de vida crea el sujeto. Se lo permite, claro, a quien no se llene los oídos de cera.
Anoto el matiz importante: no "re", sino fundar.
Si me permites un comentario habría que introducir -"ampliación"- lo apuntado por tí, con el problema de la crisis ecológica, de los límites del crecimiento, y como solución, unirlo a la lucha contra el profesionalismo político: no ingeniería ecológica desde el estado, ni ingeniería industrial-apoyar la fabricación de coches mixtos ocomo se llamen- sino cambio de hábitos de vida, menos consumo, en concreto: no transporte privado, no 15 días en Cancún, no Torremolinos, no consumo de la industria del ocio, algún electrodoméstico menos.A ello añadir el control de la industria extractiva: minas, recursos marinos, fábricas de carne -gripeporcina y aviar-, y ya está...o casi.
La política de masas, el protagonismo las masas en política, entonces, no es uns "virtú excesiva", sino una forma de llenar el tiempo libre que ha de aparecer; llenar el tiempo, darle sentido es fundamental para lograr una alternativa de vida; la austeridad republicana era política.
Es asombroso que Harich no lo situara en esta línea, porque, a lo que sé, él conocía a Rosenberg y sabía de la R F... A veces he pensado en elotro libro, el de Rudolf bahro, que era más propuesta cultural..., pero lo tengo medio olvidado.
Bueno, seguimos
Joaquin Miras

dissabte, 6 de juny del 2009

De nou: sobre què fer i sobre com fer-ho (*)

El problema principal que té avui la humanitat és la persistència d’un règim d’explotació, opressió i alienació com és el capitalisme. La urgència de superació d’aquest estadi de la seva història és evident. El capitalisme és nociu per a la preservació de la espècie humana. Aquesta urgència de la transformació integral de la societat troba, però diverses dificultats.

1a. dificultat: La classe obrera, el proletariat metropolità està per constituir ara i a aquí. Vull dir en el nostre país, en la nostra societat.

Així doncs, la tasca prioritària que tenim al davant es treballar per la constitució d’un subjecte social que sigui autònom del capitalisme i que es proposi no sols de protestar, no sols de denunciar, si no que sigui capaç, aquí i ara de construir una alternativa de societat. És a dir una altra forma de vida, una altra cultura, una altra civilització.

Observareu que contràriament a un vella costum meva, ja no utilitzo el prefix “re”: reconstruir, reconstituir... No, simplement dic: constituir.

Parteixo de l’idea que els subjectes polítics procedents de la cultura política de l’esquerra del segle vint són precedents nostres i sovint ( encara que no sempre) referents culturals i morals. Però la seva cultura política no serveix per a la tasca nova que ens proposem.

2ona. dificultat. La constitució d’un subjecte social que es proposi la superació del capitalisme sols es possible amb mètodes democràtics. Es a dir amb mètodes no elitistes, no avantguardistes. Amb mètodes que s’han de basar en la experiència social de les gents, en l’experiència col·lectiva en la resolució dels problemes concrets. La democràcia és imprescindible per a procedir a aquesta elaboració col·lectiva de l’experiència, sense que ningú substitueixi el procés de discussió, d’organització i d’elaboració d’alternatives des de cap despatx o local aliè als interessos materials, morals i culturals del propi subjecte.

3ra dificultat. El camí és llarg, fa moltes marrades i sempre fa pujada. Totes les dreceres elitistes i avantguardistes conduiran al fracàs o a la repetició incessant del turment de Sísif: quan la pedra estigui a munt de la muntanya, tornarà a rodolar pendent avall.

No em refereixo només a les dreceres politicistes procedents de la vella cultura delegativa del moviment obrer del segle XX. Em refereixo a les dreceres que es presenten com a modernes e innovadores, però quin objectiu és resoldre el que anomenen “crisi de direcció” i que ara veuen, en la desaparició dels vells subjectes polítics la seva ocasió d’or. No aquestes dreceres procedents de l’esquerranisme del segle XX,, potser són molt atractives segurament per a la impaciència de la joventut, o per a la impaciència de la vellesa hiper-activa, però sols podem portar-nos, de nou, a un cul de sac.

4arta dificultat. La representació política manté una contradicció permanent amb la democràcia. La experiència democràtica sols és possible, i encara amb moltes dificultats, en espais petits, controlables per l’experiència. La representació política en l’estat liberal és un mecanisme de permanent segrest de la sobirania obrera i popular.

Potser cal transigir en alguns aspectes i utilitzar les eleccions.

Potser. Però si no hi ha un grau d’autonomia suficient, els mecanismes delegatius acabaran cooptant qualsevol expressió política, afegint-la la l’esquerra més o menys submisa del règim liberal-representatiu, i transformant el que avui apareix com a radical i revolucionari, en un mecanisme més d’integració i cooptació.

En la fase actual sols veig possible fer un control eficaç del representants en el nivell municipal.

5a dificultat. La democràcia s’ expressa sempre amb un problema de temps. La democràcia es lenta. Sotmetre la democràcia als calendaris electorals, o bé als calendaris elaborats pels aparells o “maquinetes” polítiques alienes a la gent és el primer pas del segrest de la sobirania del poble.

Finalment, les dues limitacions ( l’espai i el temps) que retarden i dificulten la constitució d’un subjecte social alternatiu, entren en contradicció amb el fet de que la lluita de classes es dona en un marc nacional, un marc estatal i un marc internacional determinats. Està clar que la constitució d’aquest nou subjecte social antagonista sols estarà culminada quan aquest estigui organitzat en aquests marcs.

Però insisteixo, si el procés constituent de classe es dona sense la base ferma de la democràcia i de la sobirania del subjecte, no crec que calgui ni tan sols començar.

La pedra tornarà indefectiblement a rodolar muntanya avall.

Joan Tafalla

Sabadell 7 de juny de 2009, 2h. 30m. de la matinada.

(*) Aquestes línies son producte de la meva reflexió personal e intransferible sobre la presentació de quatre llistes a l’esquerra del PSOE en les eleccions europees. També incloc algunes reflexions entorn de les intervencions de diversos companys en el debat col·lectiu en la jornada celebrada ahir 6 de juny en la seu de COBAS ( Barcelona), convocada per Espai Marx sota el títol “Democràcia i territori”. La imatge correspón al quadre Sísif pintat per Tiziano el 1548-1549, exposat al Museu del Prado.